01 octubre, 2011

DECENAS Y DECENAS DE VECES

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Decenas son cientos de miles para millares y millones las gotas que conforman la tormenta. Bajo la tormenta todo suena peor, los truenos atormentados, acompañados de relámpagos centellas y rayos. Bajo la tormenta todo es estruendo tremendo y atónito. Bajo la tormenta todo sabe mejor, el pan, el agua, el pez y el vino, la fruta, el vómito, el humo todo o sobre la escarcha. Bajo la tormenta, si el refugio tiene arroyos y goteras es que disfrutas de cornisa y pared. Bajo la tormenta es bueno disfrutar de cornisa y pared, imagina que la tormenta te sorprende desolado y descampado, caminando con las manos en los bolsillos, como un pensamiento enfundado que no infundado, súbito, un jarro de agua fría. Bajo la tormenta, qué importa un jarro de agua fría. Bajo la tormenta nadie te ofrece un café de máquina, un expreso, pero los árboles superan en cantidad y altura a los edificios, y, un extraño consuelo te embriaga y excita la hilaridad, todo un paradigma. Lo más fantástico de la tormenta sobre tu cabeza es que puedes fumar, todo depende del encendedor, porque a buen encendedor pocas chiscadas bastan para prender la yesca, y el papel de tabaco hoy ya es alquitrán combustible productor de ceniza, ceniceros y excrementos de animales fumadores que en los corrientes cauces hacia abajo se suman a los barcos de papel; paquetes de tabaco, colillas, amarillenta nicotina almizcla de color la cristalinita lluvia caída. En las cuestas arriba, los caminos se convierten en un regadío de ofrendas flotantes, cuesta abajo todo lo contrario, escapa el presente a tu paso, y la llanura, la plana bajo la tormenta es un barrizal, un lodazal pesado. Bajo la tormenta todo ha de tener una armonía, un ritmo, como todo lo que cae y no deja de caer, todas las gotas de lluvia a la vez, una a una, de diez en diez. Bajo la tormenta uno cuenta hasta dos y hasta tres, cuatro y respira cinco y seis, hasta siete y ocho y nueve, exhala el diez y vuelve a contar uno y dos y tres. Bajo la tormenta, uno va haciendo camino al pisar, y al echar la vista atrás, caminante, no hay camino.

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2 comentarios:

Pajarita Distraída dijo...

Bajo la tormenta los abrazos son vértigo y reparo...

para qué dijo...

amé, ya estoy por leer tooodos los cuentos, más más más